Las carreras con zapatillas de clavos
Utilizar clavos en unas zapatillas tiene un cometido claro: el agarre. El corredor va a obtener un aporte extra de energía en cada zancada que intentará transmitir en la planificación de su objetivo.
La información de la elección de los clavos, zapatillas y normas de utilización es siempre tan global como difusa, por lo que el deportista se ve inmenso en hacer elecciones delicadas puesto que de no hacerla correctamente puede no serle útil perdiendo el tiempo probando el material, o hacer un esfuerzo que puede traducirse en una lesión.
Todo corredor se ha hecho estas preguntas antes de probar unas zapatillas con clavos: ¿Se va a adaptar el cuerpo a la nueva potencia? ¿La carrera o el entrenamiento puede optimizarse de alguna manera?. Una vez tenemos tensión o lesión ¿podemos aprender de los errores en la elección del equipo o entrenamiento?
Tres buenas preguntas que se deben responder individualmente, puesto que no hay otra posible respuesta. Cada persona caminamos diferente por lo que las mismas zapatillas o forma de entrenar que para uno es ganar para otra persona puede ser lesión.
El pie está esta preparado para todo tipo de movimientos tanto de apoyo como de empuje, así como realizar el trabajo como centro de equilibrio y propiocepción que el cuerpo necesita para poder ejecutar cualquier movimiento, incluso mantenerse en equilibrio estando parado.
Obtener una energía extra con un utensilio como los clavos requiere de un trabajo especial que va a tener que soportar tanto el pie como todo el tren inferior que tendrá que hace una adaptación correcta para que toda la energía extra que se va a movilizar se realice biomecánicamente de forma correcta para que no se produzcan lesiones en ninguna estructura.
La capacidad de adaptación del tren inferior es extraordinaria en un deportista. Es difícil que se muestren las tensiones hasta que no hay una tensión importante, y en esos momentos ya es tarde seguramente para hacer una acción que alivie y permita al deportista seguir con su carrera.
La palabra clave es adaptación. Saber si una persona tiene capacidad de adaptación en una estructura equivale a decir que va a realizar correctamente su función y posiblemente aprenderá con cada movimiento (leyes de adaptación y aprendizaje).
Sabiendo esto es posible responder a las tres primeras preguntas con el test sencillo del corredor expuesto en números anteriores.
Encontrar unas zapatillas es muy sencillo. En el test de probar zapatillas, escrito en revistas pasadas, describía la prueba de zapatillas lisas, donde el deportista corría con los pies descalzos mientras la persona que le ayuda en la elección pone un dedo en su vértebra dorsal entre medias de los omoplatos para observar como en la acción de correr sobre el sitio se produce un movimiento armonioso de 2 a 3 cm a cada lado del centro de la espalda. Después se calzaba la zapatilla a probar y se comprobaba de nuevo el test para saber si había cambiado el armonioso oscilar de la marca del dedo en la espada (o con un puntero láser) lo que indicaría que el cuerpo estaba haciendo un esfuerzo para adaptarse a las zapatillas. O de lo contrario seguía con el mismo vaivén anterior como sin zapatillas, lo que indicaría unas zapatillas sin ningún estrés añadido a la marcha.
En el caso de los clavos se puede realizar el test de la misma manera pero debido a que lo que se pretende chequear es la fijación con el suelo, se deben dar varias zancadas para comprobar desde un principio lo que sucede en nuestro test, lo que nos mostrará cómo es la zapatilla con sólo ponérnosla.
Optimizar un entrenamiento lo podemos conseguir en este caso después de hacer una serie, paramos por unos segundos hasta relajar la respiración, y después de unos segundos chequeamos corriendo sobre el sitio. Con este ejercicio nos está diciendo el cuerpo que después de hacer el ejercicio, la serie elegida, le volvemos a hacer un pequeño estímulo con más muestra del mismo tipo de movimiento y comprobamos el resultado de nuestro test, para ver si da algún cambio que interpretaremos como que posiblemente lo que estemos haciendo puede ser una sobrecarga (del zapato o de la imposibilidad del cuerpo para adaptarse al estímulo que le estamos haciendo).
Una vez tenemos tensión o lesión, todo estímulo que de positivo en nuestro test, va a indicar las posibles zonas de tensión donde podremos trabajar concretamente. Si se tiene una lesión cuando hacemos el test posiblemente no de señal en principio porque el cuerpo está adaptado (sobre todo si es crónica la lesión), sencillamente hacemos un estrés en la estructura que queremos comprobar y volvemos a hacer el test. Un gemelo, un tibial, o una fascia que creamos está implicada, para saberlo nada más fácil que hacer una pequeña intención de carrera sobre el sitio junto con un estiramiento, o tensión de la estructura que elijamos.
Como vemos es posible personalizar tanto equipo como técnica a aplicar tanto si eres amateur o profesional, con lo que nuestro hoby preferido alcanzará límites insospechados, o cuando menos no nos lesionaremos.
Los mejores resultados se obtienen cuando es uno el que elige y en este caso la elección de las zapatillas o la forma de utilizarlas puede haber cambiado después de leer este pequeño artículo. Suerte.
Jose Luis Godoy Muelas