Esguinces (VI)
Tratamiento de Esguinces VI
Hasta ahora se ha visto cómo es una articulación, cómo es su biodinámica, cómo se produce la lesión y cuáles son los mecanismos de reparación del cuerpo. En el anterior se analizó la primera fase, la inflamatoria.
Tratamiento y Prevención II
Como se ha comentado anteriormente, conocer las fases es fundamental ya que permite adecuar y mejorar su tratamiento. Las fases son:
- – Fase Inflamatoria
- – Fase de pegado y reparación celular
- – Fase de absorción y recuperación de la información propioceptiva
2.- FASE DE PEGADO Y REPARACIÓN CELULAR
Es necesario comenzar la movilización de forma progresiva y lo antes posible de manera que las fibras de colágeno se distribuyan en el sentido deseado, el del movimiento.
También se debe ayudar a nutrir el sistema (biosales, silicio orgánico, oligoelementos, vitaminas, minerales, etc.) para ayudar a la reparación.
Hay que tener en cuenta que después de una inmovilización todo el tejido se ha retraído, por lo q habrá q volver a adecuar su funcionamiento. Para ello es muy interesante utilizar baños de contraste en agua con sal: aumentan el riego sanguíneo, y por tanto, la posibilidad de reparación.
Se debe proteger de movimientos fuertes y buscos con vendajes funcionales que permitan la carga pero limiten el movimiento no deseado, ya que el ligamento no está todavía fuerte. Al comenzar la carga de forma precoz se consigue una buena distribución del colágeno, y por tanto, un ligamento más fuerte y efectivo.
Es importante saber que la actividad física influye en la cantidad, calidad y organización de las fibras y sustancia fundamental de los tejidos conjuntivos. Cuando se inmoviliza una articulación durante un periodo largo, la estructura y función de los tejidos conjuntivos asociados muestran cambios acusados.
El ritmo de declive de la resistencia del tejido conjuntivo depende en cierto grado de la actividad metabólica normal del tejido específico. La inmovilización produce una reducción acusada de la resistencia a la tracción de los ligamentos de la rodilla, por ejemplo, en un esguince de tobillo, en dos semanas (esto habrá que tenerlo muy en cuenta en lesiones graves que requieran mucho reposo).
Las primeras manifestaciones bioquímicas de esta remodelación se detecta en cuestión de días después de la inmovilización. Incluso después de interrumpir la inmovilización y después de un programa de ejercicios, estos ligamentos siguen ofreciendo menos resistencia a la tracción que los que nunca sufrieron una inmovilización.
Los resultados de estudios experimentales concluyen que los tejidos pierden rápidamente resistencia como respuesta a la reducción de la carga. La recuperación completa de la fuerza después de restablecer la carga es mucho más lenta y a menudo incompleta.
El mantenimiento de la resistencia de los tejidos periartiulares requiere el uso racional de la inmovilización, una vuelta rápida a la carga y una temprana intervención con rehabilitación.
En el próximo artículo se verá la última fase, que es una de las más importante, aunque no se le suele prestar mucha atención, ya que en esta fase ya no hay ni dolor ni peligro, aunque puede ser determinante en la evolución de la articulación.
También se hablará de las lesiones crónicas y recidivantes, así como algún consejo y detalle para la prevención de los esguinces.
José Luis Godoy Muelas