Esguinces (IV)
Tratamiento de Esguinces IV
En los anteriores artículos se expusieron las bases anatómicas y de movilidad básicas de una articulación necesarias, en qué consiste un esguince y cómo se produce.
Es el momento de explicar cuáles son los mecanismos de reparación del cuerpo y cuáles son sus fases, detalles que servirán para elegir el tratamiento más adecuado en cada momento.
Reparación del Tejido
Una vez producida la lesión del tejido de sostén, se activan las alarmas del cuerpo y es entonces cuando el cuerpo empieza a reparar la zona, en tres fases:
- – Respuesta inflamatoria e inmunológica: se produce en las primeras 24 a 72 horas. El cuerpo limpia y prepara el tejido para la reparación. Ambas respuestas aparecen inmediatamente tras la lesión, la inmune alcanza el pico a los 2 días y la inflamación en el 4º al 6º día. Este proceso es apoyado por los meridianos músculo-tendinosos, que ayudarán a activar la zona y a modular la inflamación. Es aquí cuando comienza el pegado estructural. En esta fase hay poca resistencia del tejido, por lo que hay que tener mucho cuidado con no comprometer las estructuras dañadas, para ello se necesita un reposo y una protección adecuada.
- – Pegado y reparación celular: comienza pasadas las primeras 24 horas y dura hasta 2-3 semanas, alcanzando el pico a los 14 días. Es en esta fase cuando se produce el incremento de las fibras de colágeno (estabilidad) y la formación de los nuevos vasos sanguíneos. El colágeno se deposita a lo largo de las líneas de estrés, por lo que es fundamental hacer cargas, es decir, apoyar y mover con la mayor normalidad posible. A lo largo de esta fase se produce un aumento progresivo de la resistencia mecánica.
- – Absorción, limpieza y recuperación de la información propioceptiva: la fase de reparación puede durar hasta 60 días. Es cuando el cuerpo consolida la postura y determina cuánta carga puede soportar el tejido regenerado. Esta fase es fundamental, ya que si el cuerpo llega a la conclusión de que el tejido es débil, en cuanto haya un poco de tensión, producirá dolor, o lo que es peor, modificará la postura del cuerpo, pudiendo a la larga afectar a otras articulaciones.
Cada una de estas fases tiene sus fortalezas y debilidades, y deben tomarse muy en cuenta a la hora de plantear un tratamiento.
Esto obliga a todo terapeuta a tener en cuenta todas y cada una de las partes que puedan estar implicadas en un esguince, y tratar las más importantes en cada caso. Este es uno de los motivos por los que los test de biofeedback usados en antiterapia permiten personalizar los tratamientos.
En los próximos artículos se detallarán cuáles son los detalles fundamentales a tener en cuenta en todo tratamiento a fin de potenciar y apoyar el propio mecanismo de reparación del cuerpo.
José Luis Godoy Muelas