Esguinces (II)
Tratamiento de Esguinces II
Todo el mundo ha oído hablar de los esguinces, y si eres deportista habitual, lo más probable es que hayas sufrido uno en algún momento de tu vida. Pero ¿Qué es un esguince? ¿Cómo se produce? ¿Cuáles son los mecanismos de reparación?
En el artículo anterior se comentó cuáles son los elementos más importantes de sujeción de una articulación, y en este se explicarán las bases del movimiento de las articulaciones, es decir, su biodinámica.
2.- Biomecánica
El pie además de soportar, amortiguar e impulsar el peso de todo el cuerpo en cada paso, tiene que adaptarse al terreno, de ahí que sea tan móvil. Para que esto suceda son necesarias dos cosas:
- Propiocepción: el pie es una especie de ventana al exterior que debe informar de cualquier cambio que haya en el terreno (si no, ¿cómo crees que son capaces de andar los ciegos?). Esta información proviene de unos sensores que hay en los tejidos, que informan de cualquier pequeño cambio de tensión, lo que requiere un intercambio de información preciso y coordinado de todas las articulaciones del cuerpo.
- Estabilidad – movilidad: a más estabilidad, menos movilidad; a más movilidad, menos estabilidad. Los tejidos del pie deben tener la suficiente rigidez para sujetar y estabilizar el peso del cuerpo, y la suficiente elasticidad para adaptarse a las diferentes fuerzas. Un pie blando será inestable y fácil de lesionar, y un pie rígido será inútil a la hora de adaptarse al terreno.
El ligamento se considera un tejido elástico, la siguiente gráfica muestra la curva de tensión-elongación de un tendón hasta el punto de fallo mecánico (rotura). Cuando se estira demasiado, ese tejido se deforma y empieza a romperse, y se produce lo que se llama un esguince.
La zona A muestra la región donde no hay tensión, en esta zona la estabilidad se consigue gracias a la musculatura.
La zona B es la zona elástica, que es donde se pone en evidencia la rigidez del tejido. En esta zona la elongación aumenta a la vez que aumenta la tensión (cuanto más estiramiento hay, más difícil es estirarlo un poco más). Esto es posible gracias a la resistencia y rigidez del tejido blando. En esta zona, una vez que termine la tensión, el tejido vuelve a su posición inicial (zona elástica). Esta tensión y elasticidad ayudan a estabilizar la articulación. Aquí es muy importante la propiocepción (capacidad de informar sobre las tensiones de cada tejido), ya que los excesos se compensarán con la musculatura y movimiento del resto del cuerpo.
En la zona C se muestra la capacidad plástica del tejido, y sucede cuando el estiramiento es extremo. Una vez llegado hasta este punto no es necesario un incremento de la tensión para que el ligamento siga estirándose. En este caso la deformación es permanente (deformación plástica, similar a la que sucede con la plastilina).
En caso de seguir la tensión, la deformación continúa hasta comenzar el fallo mecánico en la zona D y la rotura completa en la zona E.
Como acabamos de ver, los tejidos del pie deben estar sanos para poder adaptarse a las necesidades a las que se les exige. El ligamento es un tejido capaz de aguantar tensión (estrés) estirándose levemente, siendo capaz de adaptarse a estreses mecánicos muy diferentes. La combinación de estos es lo más peligroso y difícil para el sistema.
En el próximo artículo se explicará cómo se produce y en qué consiste un esguince, tanto agudo como crónico, y lo más importante, cuáles son sus mecanismos de reparación, que servirán para determinar el tratamiento más aconsejado en cada fase.
José Luis Godoy Muelas

